Una joven madre canadiense no pudo seguir conteniendo su furia tras el escudo de la tolerancia y esta semana estalló contra aquellos que se oponen a una campaña masiva de vacunación contra el sarampión.
Fue a través de su página en Facebook que Jennifer Hibben-White, residente en Toronto, descargó su incomodidad. Horas antes, esta mujer había sido informada por las autoridades sanitarias de la región de York de que tanto ella como su madre, y sobre todo su hijo Griffin, de apenas 15 días de nacido, habían sido “potencialmente expuestos” al virus durante una visita a una consulta médica, en la localidad de Markham, el pasado 27 de enero.
Según se le informó y queda expuesto en su carta, una hora y media antes, una persona que posteriormente fue declarada con la enfermedad estuvo sentada en el mismo salón por el que Jennifer, su madre y su hijo habían pasado. Si tenemos en cuenta que el virus pudiera mantenerse “en el aire” durante unas dos horas en un espacio cerrado, entenderemos la ira de esta madre canadiense.
“Furiosa” se declaró Hibben-White en Facebook, obviamente inquieta de espíritu tras la información recibida y, como escenario, la noticia de que ya se ha producido un primer caso de sarampión en esa región del noreste de Toronto.
La carta, hecha pública y convertida en viral en las redes en apenas unas pocas horas, se dirige a todos aquellos padres que se sustraen de vacunar a sus hijos con el pretexto de que con ese acto los protegerían de males mayores.
"¿Piensan ustedes que los están protegiendo del autismo? Se equivocan. Nada en la ciencia ha probado esta teoría. Si prefieren servirse de Google en lugar de la ciencia misma para probarme lo contrario, entonces seré feliz tratándolos a ustedes de imbéciles y de mal informados", sentencia la misiva.
Jennifer, quien también es madre de Aurelia, una niña de tres años, deberá mantener una estricta vigilancia sobre sí misma y sobre los suyos, todos recluidos en casa, durante cerca de 21 días, pues la referida enfermedad presenta un periodo de incubación en el cual no suelen presentarse síntomas visibles.
En la referida carta, la joven asegura no estar enojada contra la persona enferma con la que compartió una misma sala de espera, sino contra aquellos padres que esgrimen todo tipo de teorías para no vacunar a sus hijos. "Si ha optado por no vacuna a tu hijo, lo culpo a usted", insiste en su escrito público.
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"¿Sabes de qué las vacunas protegen a tus hijos? Del dolor, del sufrimiento, del daño irreparable, de la Muerte", concluye.
De acuerdo con una nota del diario español El Mundo, una especie de ola antivacunación contra el sarampión parece haberse extendido más allá de la frontera norte de los Estados Unidos, país donde ya pasan de 120 las personas infestadas, casi todas niños pequeños, a lo largo de 14 estados.
Hasta este momento, la legislación norteamericana ha sido tolerante con aquellos ciudadanos que ejercen su derecho a la libre elección en sus vidas y optan por no vacunar a sus hijos contra este tipo de enfermedades, incluidas las colonias amish, menonitas y de cristianos científicos.
Según Los Angeles Times, un grupo de galenos ha asumido una actitud más enérgica contra quienes se afanan en la tendencia de la no vacunación.
"Aunque respeto la libertad de elección de cada persona, tengo una responsabilidad más grande hacia los pacientes de los que me ocupo. Por eso, esta oficina no acepta nuevos pacientes que hayan decidido no vacunar a sus hijos", puede leerse en un cartel estampado en su consulta angelina por el pediatra John Goodman.
Imágenes tomadas de la página de Facebook de Jennifer Hibben-White

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